4/4/09

COMO EL ELEFANTE DEL ZOO



Pobre elefante que sufre una cadena de ancla

atascada a la reja de su jaula en el zoo.

Pobre...

Así como él, soporto yo el estar encallado

en mi propia inhabilidad.

En mi propia caja de poca cosa.

Inmovilizado en una hoja en blanco,

en una universidad sin profesores,

frente a un pizarrón sin tizas,

en mil días vacíos.

Como el elefante de la cadenota, me va,

o peor...

Como en un imperio sin luces,

en un texto ilegible,

en una historia olvidada,

Como andando por una calle sin salida,

o como viviendo un amor irrealizable,

... como arrastrando mil muertos.

Y resisto

Resisto, como el elefante anclado a su jaula,

cuyo cuento, como cualquier otro, nunca acabará de contarse.

.
Alguna vez vino a la vieja cancha del club Iturraspe, un circo. Era medio pobretón el circo. No tenía más animales que un viejo elefante y unos monos aburridos.
Recuerdo al elefante. Me atrapó su mirada triste. Estoy seguro que lloraba. Tenía una pata prisionera de un aro de metal fijo a una cadena. Sé que extrañaba sus árboles, su río y su manada. Yo podía liberarlo, pero acá… en este circo nuestro, no hay ríos ni manadas, y casi no hay árboles. Pobre. Si lo hubiese liberado tampoco iba a ser libre. ¿Adonde iba a ir? Pobre de él.
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