6/8/09

Colón

En su primer viaje, el colonialista don Cristóbal, ni siquiera sabía para donde iba. Solo se hizo a la mar presagiando que algo iba a ganar. Luego, cuando en su segundo y tercer viaje, regresaba a nuestra madre patria con sus barcos panzudos de oro era recibido como un Hércules por quienes, ahora si, se iban a atrever a rehacer su vida tras el feroz océano.
Aún hoy, por suerte, hay quienes se juegan en alguna empresa sin saber en que clase de puerto van a anclar. Y por desgracia siempre habrá quienes esperan ver el camino trazado para caminar.

Paraíso

Un buen día el hombre se dio cuenta que el paraíso prometido estaba a sus pies. Fue el día que vio como crecían las semillas que había escondido bajo tierra. El trigo, el maíz y la papa brotaban así de fácil y le proporcionaban comida a su familia y a su tribu. En esa bienaventuranza pudo domesticar animales y usar los árboles para construir casas. En ese paraíso pudo criar a sus hijos. Y fue feliz.

La vida del hombre en aquel edén se prolongó durante milenios.

Eso fue mientras Dios estuvo a cargo del mundo... ahora todo está privatizado.