1/3/09

ASALTO

Asaltaron a un millonario habitante de esta pobre ciudad.
Y lo golpearon.
Paradoja... no puedo decir: “al pobre tipo lo golpearon y asaltaron” tengo que decir: “Al rico tipo lo asaltaron, y además se llevaron de su casa hasta las monedas chicas”
Y debo hablar así de él porque, a pesar del asalto sufrido, sigue siendo requetemillonario. No le llevaron sus casas ni sus autos. Menos se llevaron lo que guarda en el banco, sus campos, ni su sueldo del estado.

Al rico tipo lo asaltaron y le tantearon la dureza de su cara y de su corazón, solo eso.

28/2/09

TE CONOZCO



Puedo adivinar lo que estás pensando,


No es tan difícil, sos... tan evidente,

y previsible.

Consigo saber, con casi nada de esfuerzo,

antes que digas algo, lo que, en realidad,

querés decir.


Sé cuando me vas a pedir

que mejor... me apure más.

O que por más que me enoje

eso te gusta y no vas a cambiar.


No es tan difícil saber qué vas a decir,

algo te conozco.

Se lee en tus ojos que poco aprobás si escucho

a Amaia Montero...


o me detengo a leer a Brecht.

Se ensombrece tu brillo cuando hablo de Engels,

o de Wiltman.

Entiendo por tus gestos que no te gustan


mis ruidosos estornudos....

o como saludo a la vecina.


Sé por tus suspiros cuando querés sentarte,

quedarte, ponerte de costado, o marcharte.

Sé que no te gusta exponerte.

Te conozco algo.

Sé que te va a gustar leer esto.

26/2/09

EN LAS NUBES

Debo estar emparentado con los Zapotecas,

aquellos del istmo de Tehuantepec,

ya que éstos aseguran descender de las nubes,

y yo vivo ahí, en las nubes.

Y a veces desciendo para buscar los versos

que a muchos poetas terrícolas se les pierden.

O bajo a devolverle las ínfulas a alguno,

sabiendo que no tardarán en subir otra vez.

O caigo a ver como sigue tráfico en la 9 de julio,

y el contrabando de baratijas y baratijones

en las oficinas a cielo abierto de las jefaturas.

O me dejo caer abruptamente sin mucha más razón

que la de tratar de adivinar como hubiese sido...

si hubiese triunfado el ateísmo.

Desde mi lugar puedo ver sin esfuerzo

como sube el precio de los diputados y senadores.

Y puedo ver como nos sobrevuela constantemente

un águila asesina que viene de arriba.

Desde mis nubes puedo ver al sonriente de turno

tratando de convencer al mayor

que lo deje gerenciar unos momentos más.

Veo también como algunos tratan, a los hondazos,

de bajar algunos panes para el día.

Y veo como se van despoblando

cada vez más las nubes,

de Zapotecas... y de gente como yo.

25/2/09

Razón y Consecuencia

Estoy castigado

y no puedo hacer

más de lo que hago.

Vivo mal por eso.

Es que si hago poco,

la paga es poca,

como debe ser.

Lo peor es que no sé porqué

estoy castigado,

por trotskista será,


o por pobre...

("pobre" dije, no "triste y pobre", ¿eh?)

Tal vez esté sancionado

por no haber estudiado álgebra,

ni a Harrison,

o por no haber leído

a Kafka,

ni a Juan Agulla,

Mac Dermontt

o a Isidoro Ruiz.

El castigo incluye arrastrar cadenas

y vivir poco menos que recluido.

Encierra trabajar por dos pesos,

soportar a mediocres

que te ordenan cosas.

...Ciñe a escribir una mala literatura

y a publicar... esta pobre poética.

22/2/09

DOMINGO

DOMINGO
escrito hace algunos años en Sgo de Chile

¿ Notarán que ando de tristezas?... ya pasará...

Domingos extranjeros
y algo de nostalgias.
De cortas mañanas,
de mates y charlas.
De visitas postergadas.
De acomodar el patio
y los cuadernos.
Domingos tan silenciosos
que hasta los gorriones se van.
Día de dormir
y morir un poco.
Y de consentimientos
por la tarde.
Y de ver como le fue a Boca.
Y de llamar a la vieja.
De conmemorar quimeras
y de caminar hacia la nada.
Domingo aburrido,
de ceremonias,
de resacas,
de olvidos,
de extrañar asados,
de que te llamen por obligación,
de mierda,
de nada...
Domingos. Solo eso

20/2/09

A mis amigos/as españoles

PINTOR

Supe por boca de un turista galaico que en la antigua ciudad de Monterrei existió, hace ya muchos años, un joven pintor cuya habilidad para ese arte era común e ignorada. Su recuerdo no ocuparía un lugar en la memoria de alguien sino fuese porque después de sufrir la muerte de sus seres más queridos, y de quedar solo en su castillo, se fue haciendo de una rara habilidad. El muchacho, contaba el gallego, comenzó a pintar de manera genial, pero todo lo que usaba de modelo y que en sus cuadros se veía tan real y luminoso, dejaba de existir, moría.
Pintó en grandes lienzos los jardines de su palacio y estos se extinguieron rápidamente, castillos vecinos expresados por él en sus cuadros acabaron en ruinas. Una bella muchacha que usó de modelo murió irremediablemente. Un afluente del río Támega hoy se ve con agua en el cauce únicamente en unas de sus pinturas. Así, poco a poco, provocó que se fueran oscureciendo aquellos parajes. El cielo, tan hermoso en sus pinturas, se veía gris y tenebroso. La gente, los pájaros y los demás animales huyeron.
En soledad el joven pintor comprendió lo malo de aquella maestría siniestra y cerró con estacas y llaves las puertas de su palacete.
Dice el narrador que luego de varios años, alguien que volvió y se atrevió a romper aquellas puertas solo halló del pintor... un perfecto autorretrato.

19/2/09

EL MUERTO DE DOÑA EDUARDA

Eduarda Sánchez tiene un muerto que golpea en su conciencia.
Esta mujer, hoy de 95 años, recuerda, cada vez que la visito, la historia de su muerto. Y siempre me cuenta lo mismo... Creo que debe ser porque yo suelo llevar nuestra conversación a cosas de su pasado sobre las que nadie le pregunta ya.
Sobre el muerto aquel me relata con lujo de detalles y completamente segura que así fue, que no tengo porqué dudar de ella: Explica que su difunto hermano José, no está muerto, sino que anda por allí. Y que noche a noche viene y le golpea puertas y ventanas...
-Yo tenía como diez años –cuenta- cuando mi hermano, que tenía un año menos, comenzó con fiebres y convulsiones. La encargada de cuidarlo era yo. Y lo cuidaba como podía, nuestros padres estaban todo el día en el campo. El pobre cada vez estaba peor hasta que una tarde dejó de moverse. El doctor, que no vino hasta la noche, lo revisó un poco y dijo que estaba muerto. Me sentí terriblemente mal, me desmayé. Me acostaron y cuando desperté era de madrugada. Mi hermano estaba en un cajón rodeado de velas y flores. Había mujeres que rezaban y lloraban a gritos. A mi me dolía la cabeza, era como si cien martillos golpearan en ella. Como al mediodía cerraron el cajón y lo cargaron en el carro. Ya en el cementerio y justo cuando bajaban el ataúd a la tumba, se multiplicaron los golpes en mi corazón, en mi cabeza, en todo mi cuerpo y... estoy segura, dentro del cajón también. Estuve a punto de desmayarme otra vez, o me desmayé, no lo sé. Solo sé que esos golpes me paralizaron. Todos rezaban y lloraban a los gritos, nadie oía nada. Luego taparon el pozo y yo me callé aquello para siempre.
Doña Eduarda Sánchez está segura que a su hermano lo sepultaron vivo.

LOS QMAT-MAQ

Borges afirma en la página 132 de su Libro de la Literatura Fantástica que Aristóteles logró formar animales del aire. Sin querer continuar esta hipótesis para no desdorar posibles tratados posteriores de estos dos autores, puedo probar que existen hoy en el mundo animales hechos de aire. Aseguro sí que estos y aquellos son de una misma especie, los creados por el filósofo son indudablemente repulsivos, y estos, si bien disimulan bastante, también lo son…
Alguna vez escuché de un narrador de la calle el relato de su encuentro con uno de estos seres, decía que uno de ellos había devorado su casa. Luego supe que el sentido literal de ese hecho era otro.
Estos animales son de forma, tal cual un ser humano es. Y se multiplican por repetición. El Qmat Maq nace copiándose de otros. Parece ser que mientras más poderoso se torna uno de ellos, más copias genera.
Se sabe que estos seres, a pesar de su forma humana, sólo se alimentan de papel, y ocasionalmente de algún metal. Llegaron a decir algunas personas que comen carne humana, pero no se pudo probar. El papel con que se hacen los billetes es su plato favorito.
Los Qmat Maq no tienen alma, por eso suele hallárselos en iglesias y templos buscando que el creador los reciba como sus hijos.
En líneas generales son de mala entraña, pero a ellos se debe, en gran parte, el “progreso” de la humanidad. Nadie va a negar que cada uno generalmente supera al ser en que se vio reflejado.
Estos entes, tan poco fantásticos, hechos de aire y con características de hombres de hoy, nos arrastran en su vertiginosa maraña uniforme.

Tal vez usted no los pueda identificar. Tal vez usted es uno de ellos.

16/2/09

EL GORDO

A veces me encuentro con el Gordo

que invariablemente me pregunta

para cuando va a estar listo lo de él...

y me dice que ya no puede esperar

para verse convertido en el héroe que fue.

Me reprocha cierta pachorra con su caso.

Algo de razón tiene, pero no se lo digo,

más bien le miento diciéndole que estoy

trabajando una monografía sobre Hugo Wast.

Además no le quiero decir que lo suyo,

si bien es conmovedoramente Shakesperiano,

no es para nada épico.


A veces me encuentro con el Gordo,

aprovecha y me recuerda que era buen arquero,

y de River Plate hasta las plumas.

Me pregunta por los muchachos,

y me reprocha por no ir a despedirlo cuando se fue.

Me asegura por enésima vez,

como si yo no supiera,

que solo él eligió que su historia fuese,

como es,

que el camino que tenía que recorrer era ese,

y no otro,

A veces, bastantes veces,

me encuentro con el Gordo y fumamos unos cigarros...

tomamos unos vinos...

hasta que, como siempre,

se pone pesado con sus cuestiones...

entonces lo mando otra vez con su dios,

que es el único que le tiene paciencia.

15/2/09

IGUALES

Como en todos lados...

los ladridos de los perros,

las hojas en blanco,

las cervezas y las poesías,

las cucarachas,

los dolores de tripa

y los inútiles esfuerzos

para entender ciertas cosas,

... son iguales.


Las galerías comerciales

de Santiago Centro,

las de Córdoba,

las de Guayaquil,

son siempre parecidas

a la Galería Vivienne,

de
el "Otro Cielo" de Cortázar.
(ojalá fueran)...

La estupidez, el servilismo

y la pedantería...

también son iguales, acá y allá.


De los macdonals

y la coca cola ni hablar,

son iguales en todos lados...

Como yo... o como usted,

ya que ahí donde vayamos...

somos siempre los mismos.

MI VIEJA


Muy piola mi vieja, /odia el color negro y ama a los gallos que cantan a toda hora. /Le gusta levantarse tarde, /y no lavar los platos
Trabajó de sol a sol, mi vieja, /y no pudo hacer de mí más que este que soy, /pero lo intentó...
Por las tardes juega a los naipes con la vecina, /mi vieja, /y no le gusta perder.
Se queda despierta hasta después de medianoche /mirando telenovelas mexicanas.
Y hace como ninguna los ñoquis del 29.
Se banca a mi viejo, /a mí, /a mis hijos... /Tres veces Mamá.
Esa es Mi Vieja.
A Estela María Guazzotti, mi vieja, que hoy embarcó en su último crucero.

14/2/09

LA DÉCIMA MUSA


Cuando pretendía ser escritor solía irme a dormir cada noche esperando encontrar en mis sueños algo que me insinuara el comienzo de una obra maestra. En cambio, hallaba cada amanecer una joven rosa gris, fresca aunque de poco aroma, sobre las improductivas hojas de mi cuaderno. Así era todos los días, una flor igual y el mismo acto: yo casi ignorando al renuevo y dispuesto a caminar el día en un fangoso río de pobre filosofía.
Nunca me detuve a pensar en el mensaje de la rosa gris. Poco me otorgaba. Y ciego por la inexistente inspiración, solía despotricar enrabiado contra las musas que, de haber iluminado siempre a tantos genios ahora me negaban una gota de lucidez.
Entonces sucedió aquello. No puedo asegurar que fuese un sueño, aunque prefiero decir que sí lo fue. Esto pasó: un suave murmullo de risitas ahogadas me despertó, rodeaban el sillón de escritorio donde me había dormido; eran un grupo de muchachas con vestidos resplandecientes. Inmediatamente comprendí que no eran mujeres comunes, eso me intimidó y no pude decir palabra alguna. Largísimo fue el momento en que observé y me sentí observado por esas extrañas visitantes, hasta que una de ellas se acercó y me dijo:
- Yo soy Calíope y estas son mis hermanas, somos las Musas, diosas protectoras del arte y de las ciencias. Hemos venido para aclararte el misterio de aquella rosa gris en cada una de tus mañanas.
- Bienvenidas. Alcancé a decir.
- Según sabes, continuó diciendo la diosa en un perfecto castellano, nosotras sugerimos y guiamos a las personas que dedican su vida a las tramas artísticas y científicas. Estaría de más hablarte de mis hermanas, sé que tú conoces las virtudes que compartimos con Apolo.
- Sí, creo, dije yo a media voz y mirándolas algo turbado, pero aquí estoy rodeado de diez musas y ustedes son nueve...
- Justamente, se apuró en decir la elocuente diosa, quien desconoces es quien te ha estado obsequiando una rosa gris, cada uno de tus despertares.
- ¿Quién es ella?, repliqué intrigado.
- Te contaré su historia, dijo mientras hacía un gesto llamando a una de las diosas que se hallaba más apartada y cuyos vestidos menos brillaban. Ella es la décima musa. Su nombre es Tibet. Es la que protege a las personas grises, a las que lejos están de ser consumados artistas o prolíficos eruditos. A los miles que transitan el camino con un esfuerzo poco reconocido... es la que acompaña a los poco venturosos.
- ¿Eso quiere decir que no escribiré obra maestra alguna?, pregunté fastidiado y mirando hacia cualquier parte.
- Quizás sí la escribas, intervino gentil la Décima Musa, pero no esperes por lo que podamos inspirarte, continúa trabajando de sombrío prosista, cada vez con más fuerza. Solo así llegarás a brillar. Mientras, yo velaré por ti desde el Parnaso y cuando hayas trabajado lo suficiente, recomendaré a mis hermanas bendecirte con alguno de sus poderosos colores.
- No supe qué decir mientras veía a Calíope y a las demás musas marcharse, hasta que sólo quedé frente a Tibet, que me dijo:
-Escucha, quiero pedirte algo: Ya que nadie habla de mí, ya que nadie sabe de mi obra protegiendo a los que, en silencio y obstinados, mueven al mundo… ya que me limitaron a ser la olvidada diosa de los relegados, quiero pedirte que cuentes lo que pasó aquí hoy…. Quizás no logres de ésta experiencia tu obra maestra, pero a partir de ese favor te regalaré, de tanto en tanto, rosas no tan grises.

Eso me dijo, y desapareció...


11/2/09

Cadáver

Va mi cadáver viejo, último,

yéndose poco a poco,

desvaneciéndose bajo el sol y las sombras

que se suceden.

De tierra y agua estoy hecho,

y de un poco de aire.

Percibo como se escapa el pequeño espacio

que ocupé.

Oigo irse a mi suspiro viejo

de ir y venir por nada.

Veo borrarse la que creí mi mejor composición,

y la que hice por encargo.

Descubro irme poco a poco con el viento,

sin retorno ya con esta forma.

No soy alguien hecho todo de aire, como algunos.

Ni todo de tierra, como otros,

o de agua solamente, por más acuariano que sea.

Estoy hecho con un poco de todo,

con poco de todo.

Y así se va haciendo mi cuerpo nuevo,

con algo, con poco, con casi nada.

Como el de muchos otros, por suerte,

de tierra, aire, agua,

y palabras.

¿Para qué más?...

5/2/09

SUERTE

SUERTE
(Del libro
"Entre Piedras")

No hay tréboles de cuatro hojas

ni patos de la suerte,

ni herraduras, ni plumas de caburé.

No hay pirámides energizadas,

ni tierra de Belén.

No hay monedas antiguas bajo la cama,

ni imágenes del santo que sea.

No hay Pugliese que valga,

ni maderas sin patas que tocar.

No hay amuletos de hueso,

ni cintas rojas que atar.

No hay escaleras abiertas para no cruzar,

ni días que saltear.

No hay reptiles para no nombrar,

ni patas de conejo para frotar.

No hay techos que barrer,

ni sapos que atar y sepultar.

No hay conjuros que hacer,

ni cementerios que visitar.

No hay nada de todo esto que te salve

de la mala suerte.

No hay nada que hacer...

Solo queda trabajar, y mucho.

La suerte...

La buena suerte a veces viene,

a veces va.

25/1/09

JOAQUÍN

Joaquín sufre de pesadillas que luego, durante el día, se hacen realidad.
Si sueña que ese día habrá sopa, seguro que la hay. Siempre sueña que la sopa es intragable, y durante el almuerzo... lo es. A veces sueña que pelea con sus hermanos y durante el día es una sola batalla. También sufre cuando sueña con algún monstruo retorcido, y si bien en todo el día no se aparece ningún engendro de esos, fija que aparece la insoportable prima mayor que lo martiriza sin que los grandes se den cuenta y durante todo el tiempo que dure su visita.

20/1/09

NI UNA LÍNEA BUENA


Soy capaz de gastar en un solo avance


la tinta de varias lapiceras.

Soy también capaz de escribir

el mismo tiempo que Borges usó

para ordenar la Biblioteca Nacional.

Además soy capaz de escribir

en la montaña, en el mar,

y en la bañera.

Por la noche soy capaz de escribir,

a la mañana, dormido, despierto

y caminando puedo.

Hasta soy capaz de escribir

estando enamorado, o enojado,

con ruido y en silencio.

También soy capaz de escribir

tomando mates,

onces, cafés, o con el té de las cinco.

Si estoy comiendo asado,

o comiendo camarones,

o completos,

soy capaz de escribir,

Eso sí...

no soy hábil para escribir

ni una línea buena.

14/1/09

PASA, Y VUELVE A PASAR

Todo es cíclico, el mismo mundo lo es. Esto también. Todo gira. Pasa y vuelve a pasar. Luz y oscuridad. Gritos y silencio. Será que así debe ser. Para mí, que vengo de no sé donde, igual es todo cíclico. Como lo es para el tigre del zoo que gira y gira dentro de su jaula mirando, de a ratos la arboleda del cerro, y de a ratos a una gordita y apetitosa turista. Todo pasa por su lugar sin salirse nunca. El tren, el amor, el show, y usted y yo.
A veces soy usted... a veces soy yo.

13/1/09

NO PIENSO

No pienso en el camino que aún falta,

ni a que hora acabaré de recorrerlo.

No pienso en el esfuerzo

que demanda caminar para nada,

para morir.

No pienso asustarme al oír de pie

el doblar de las campanas.

No pienso en otra cosa que no sea caminar

sin que el reloj me marque el paso

y me ordene la vida a su manera.

No pienso en qué van a decir mis hijos,

y los hijos de mis hijos.

No pienso construir un mundo mejor,

ni destruir éste que está cada vez peor.

No pienso escribir el mejor cuento,

el mejor poema, la mejor canción.

... No pienso.





11/1/09

LAYIL

Conocí a Layil cuando transitaba los últimos días del anterior milenio. No reparé enseguida en ella, debo reconocerlo, cosa que lamento mucho. Yo estaba aún embrollado en una vieja trama literaria-sentimental que me impedía ver más allá de mis cuadernos. Ella tampoco supo enseguida que yo existía, demoró mucho en hacerlo porque la envolvía a la vez cierto enredo romántico que le costó mucho resolver. Estaba allí, con todo lo que caracteriza a una mujer de semejante nombre. Ese "todo" no lo voy a enumerar porque estos breves espacios no lo permiten. Solo voy a decir al respecto lo mismo que alguna vez le dije a ella.
Le dije: -"En la mitología hebrea tu nombre equivale a "Noche" y con él personificas a un espíritu nocturno. Puedes ser, unas veces, un ángel que dispone la descendencia de los hombres; y otras un demonio que asalta a los solitarios. En la imaginación popular asumes la forma de una bella mujer, de largo y negro cabello suelto"-
Admitió ella que tanto el ángel como el demonio la identificaban plenamente, y admito yo que la imaginación popular no pudo estar más acertada.
Layil y yo estuvimos allí, solitarios y marginados, con nuestras tramas tan contrarias y parecidas, tan distintos y tan iguales, rodeados por el mundo y separados por él. Solo yo por un lado, y sola ella por el otro. Mirándonos de reojo, a veces sonrojándonos, odiándonos por momentos. Hasta que ocurrió lo que ocurrió; destrabamos nuestros respectivos embrollos sentimentales-románticos, recibimos nuestros títulos de tontos, nos abrazamos, nos deseamos suerte y nos dijimos adiós.

UNA NOCHE... RAQUEL


Regresé anoche, aún malherido de amores, al famoso Pub “El Doce”. Y lo hice después de un par de meses de vida sedentaria. Volví por pedido expreso de ir a ver actuar a un grupo de ruidosos amigos... mitad músicos y mitad batifonderos, diría nada más que como dato, pero bueno, por cierta prolongada y sincera amistad, allá fui. El desánimo por haber aceptado el acompañamiento quedó disuelto de entrada nomás ya que al intentar abonar mi correspondiente pase el guardapuerta de ninguna manera me quiso aceptar retribución alguna. –Como bienvenida, -dijo-. Lo que me hizo pensar en algo así como el hijo pródigo que retorna. Nada menos.Seguro que por lo deshabituado fueron transcurriendo lentos, y sin mucha alharaca, el recital y la noche. Conmigo en un rincón solitario, apoyado en la barra entre copas, cigarrillos, el ir y venir del "barman" y el presentido recital de mis amigos. Todo olvidable, hasta que durante un breve silencio, desde el incómodo escenario, al Número Uno se le ocurre decir no sé qué de mí e invitarme a subir a escena. Cosa que, con algo de mala gana hice nomás, pues no era cuestión de desairar a un buen amigo. El intrépido no tardó un segundo en pedirme que cante o recite algo. Yo hubiese preferido que me mande desaparecer, pero... ya estaba allí, ¿qué iba a hacer?. Una leve inclinación a modo de saludo hacia el público y un breve intercambio de palabras con los cuatro instrumentistas puso todo a punto de acompañar a mi desentonada voz y a los sonidos que mis dedos pudieran sacarle a ese prestado piano. Después de berrear las cuatro o cinco rebuscadas poesías hubo bastante palmoteo, aunque no hubiese tenido porqué haberlos. Mi actuación no fue de las mejores, un poco por el güisqui y el resto por propia ineptitud. Pero a esa altura de la noche, pensé, a quién le importa el virtuosismo mientras les haya sonado agradable. Y creo que así fue, a juzgar por los suaves asentimientos que alcancé a ver mientras ejecutaba, en el peor sentido, tan dulces versos.El levantarme, agradecer con una sonrisa a los músicos y con un breve “gracias” a la gente que en lo global de esa desenfrenada fiesta ni siquiera oyó bien de qué se trataba, fue un solo movimiento. Salvo uno o dos amigos, casi irreconocibles por la tenue luz que alcanzaron a palmear mi hombro cuando pasé rápidamente entre ellos, nadie me saludó. Ir hasta la barra y pedir otro "on the rocks", fue también un solo movimiento. Todo así se mantuvo hasta que el tintinear del hielo en la soledad del vaso me alertó que, o el mismo perdía por algún invisible agujeruelo o dicho ardiente líquido yacía en mi estómago. Hecho que era como para ponerse a pensar pues ya iban tres y en compañía de vaya a saber que cantidad de cigarrillos... Y fue a través del humo de esos venenosos cilindros que la vi a ella acercándose... Primero pensé que casualmente elegía ese lugar para abastecerse de algún bebible, pero no, resuelta me miró a los ojos y me habló así:
-Estuvo buena tu breve actuación poeta, y ya que no he visto casi adhesión a tu buena voluntad de recitar para estos sordos, he decidido no solo pensarlo sino también decirlo. Es por eso que estoy acá, y desde luego para que compartamos una copa... la mía, porque veo que la tuya ya fue-
Allí nomás pensé: -Vaya ¡qué mujer!-, mientras hacía una seña al andarín joven de la barra para que diera nueva vida a mi agujereado vaso y al que ella traía en su mano.
-Agradezco tu elogio, -le dije-, es algo bueno para la que suponía una mala noche.
-Mi nombre es Raquel, -dijo-, y ninguna noche es mala si uno sabe esperar, ¿oís, por ejemplo, esa música lenta?, es una buena ocasión para bailar, vení, bailemos-.
Su mano tibia tomó la mía y con decisión me llevó a una poblada pista de baile.Lo que sucedió desde ese momento trataré de describir: Su cintura entre mis manos y sus manos en mis hombros, su pelo rubio que se mecía suavemente como un pequeño jardín de girasoles. Sus ojos color cielo posados en los míos hiriéndolos con una mirada pura, inolvidable. Su rostro blanquísimo reflejando su natural belleza. Y el perfume de su piel, ese maravilloso aroma que terminó extasiando a mis sentidos he hizo que me entregara a sus brazos, a sus movimientos. Y sus labios, sus labios susurrando en mis oídos, sus labios, rozando primero los míos y luego uniéndose a ellos en un soñado y dulcísimo beso, un beso único, para esa ocasión única.En algún momento entre todo eso que estaba pasando me dijo sonriendo: -vamos a descansar-. Y su mano, ahora en mi espalda, me guió entre la gente hacia el rincón aquel de la barra. Al llegar, ya no estaba conmigo, y al girar tampoco la vi entre la gente. Esperé casi sin moverme, no sé cuanto tiempo, solo sé que despertaron mis sentidos cuando oí el saludo final de mis amigos músicos. Y me hallé otra vez acodado en la lustrosa y dura madera.
Al lado de mi siempre vacía copa estaba la suya, también vacía.